MASTER PAPERS

Siento no continuar momentáneamente con mi serie de Errores casi mortales, pero la actualidad manda y, además, en esta vida hay que ser de todo menos lineal.

En mi post de ayer, admitía la esperanza de ver llegar a una nueva ministra de Ciencia e Innovación (quizás el orden correcto hubiera sido Innovación y Ciencia). Pero también advertía de los peligros que acechan a la donostiarra Cristina Garmendia.

No ha habido que esperar mucho, apenas unas horas, para que las cabezas insignes de la esfera universitaria española hagan oír su voz: no conoce a fondo la problemática de la universidad.

Qué risa señores míos: ¿conocen ustedes esa problemática?

Y vaya por delante que he sido durante veinticinco años del gremio y, en consecuencia, no me imagino cosas.

La Universidad española es como el negocio del circo, es de toda la vida, pero no evoluciona – salvo honradas excepciones como es el caso del Circo del Sol. Es el perfecto ejemplo de lo que yo llamo la cultura del culpable. Es decir, tienen un problema, pero su estrategia es encontrar al culpable de todos sus infortunios. Y además tienen la desgraciada fortuna de estar a medio camino de todo con lo que pueden repartir culpas a diestro y siniestro: a los de abajo por no preparar mínimamente a sus alumnos y a los de arriba por no financiarles con más generosidad sus papers.

Hace ya algunos años cenaba en compañía, entre otros, del máximo responsable de una escuela técnica del País Vasco de larga tradición y prestigio. La cosa iba bien, es decir se comía, bebía y se comentaban naderías, hasta que salió el eterno calvario de las lamentaciones que concluyo con un rotundo: Nosotros no bajamos la guardia, sólo un 30% de los alumnos que ingresan en nuestra escuela consiguen acabar sus estudios. Esta es la clave de nuestro éxito.

Servidor que, entre otras cosas, es un tocapelotas por convicción, no pudo reprimirse y le contesto educadamente: Yo analizaría con detalle ese tipo de éxito, más bien parece un gran fracaso conseguir que apenas un tercio de sus alumnos acaben satisfactoriamente sus estudios.

Muy señores míos, no sé hasta qué punto la nueva ministra de Innovación y Ciencia conoce la auténtica problemática de la universidad española, pero han de saber que en innovación, una cierta ignorancia que llamamos “no contaminación del modelo estable” es un valor. Y ustedes están más contaminados que una almeja del Prestige.

Buenos días y buena suerte

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